El Ecuador es segundo entre los más 'copiones'
Los artistas del país sostienen que no harán copias de 'a dólar' por respeto a la ética de su trabajo, a la industria de la música y a la Ley de Propiedad Intelectual
El dúo Las Lolas solo recuperó $5 000 de su última producción, Dos, de la que sacó al mercado 1 000 copias. El grupo gastó $8 000 en la producción, más $400por la compra del tema 'Estoy perdida' a Sergio Sacoto, $500 por el diseño gráfico, $300 por la impresión de las portadas y cancioneros, $2 000 por mandar hacer las copias y $3 000 en un viaje a Miami para la producción de su disco. En total, $14 200. Cada copia la vendieron a $5. María Fernanda Guevara, una de Las Lolas, calcula que en el mercado se ha vendido más de 1 000 copias pirata.
Las pérdidas para el artista nacional por la piratería son más altas en aquellos que venden más originales como en el caso del grupo Cruks en Karnak. Su penúltima producción, Las desventuras de Cruks en Karnak, dejó de recibir $400 mil, vendieron 20 mil ejemplares originales, pero en la calle se comercializaron 200 mil piratas. Andrés Sacoto, vocalista del conjunto, asegura que pierden $2 por cada copia.
Para frenar la venta de copias ilegales, la empresa privada y el Consejo Provincial de Pichincha apoyaron al grupo para la producción del CD económico de $3,50 de su última producción Trece gracias. Cruks vendió 25 mil copias, pero los piratas sacaron 250 mil. "La piratería no nos deja crecer. Con el dinero que se meten podríamos salir al extranjero y mejorar nuestra producción".
La piratería es de escala mundial. Según la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), en 2004 se vendieron 1 200 millones de copias ilegales de discos compactos. Por este auge, la venta de música alrededor del mundo ha disminuido. En Latinoamérica, por ejemplo, las ventas legales solo son el 40% de lo que eran hace ocho años.
Y no es para menos, América Latina es considerada el paraíso de los piratas. Paraguay (99%), Ecuador (98%), México (60%) y Brasil (52%) están en la lista oscura de la IFPI como los que más producen, distribuyen y consumen piratería.
Un ejemplo del efecto devastador de la piratería en la industria musical es el cierre, en 1999, de la Cámara Ecuatoriana del Disco, que se fundó en 1996 con la participación de las 14 entidades de la industria musical, que funcionaban con relativo éxito y rentabilidad.
La Cámara se dedicaba a la lucha contra la piratería y en defensa del autor.
Hoy quedan activas tres disqueras de las que conformaban la organización (Sony, MTM y Universal Music). EMI, BMG, Discos Fuentes, Sonolux, Codiscos, JD Feraud Guzmán (firma ecuatoriana de 90 años de existencia), Emporio Musical, IFESA, Famoso y Jan Music) cerraron sus puertas y dejaron en la calle a miles de empleados, productores, realizadores, técnicos y distribuidores.
El dúo Las Lolas solo recuperó $5 000 de su última producción, Dos, de la que sacó al mercado 1 000 copias. El grupo gastó $8 000 en la producción, más $400por la compra del tema 'Estoy perdida' a Sergio Sacoto, $500 por el diseño gráfico, $300 por la impresión de las portadas y cancioneros, $2 000 por mandar hacer las copias y $3 000 en un viaje a Miami para la producción de su disco. En total, $14 200. Cada copia la vendieron a $5. María Fernanda Guevara, una de Las Lolas, calcula que en el mercado se ha vendido más de 1 000 copias pirata.
Las pérdidas para el artista nacional por la piratería son más altas en aquellos que venden más originales como en el caso del grupo Cruks en Karnak. Su penúltima producción, Las desventuras de Cruks en Karnak, dejó de recibir $400 mil, vendieron 20 mil ejemplares originales, pero en la calle se comercializaron 200 mil piratas. Andrés Sacoto, vocalista del conjunto, asegura que pierden $2 por cada copia.
Para frenar la venta de copias ilegales, la empresa privada y el Consejo Provincial de Pichincha apoyaron al grupo para la producción del CD económico de $3,50 de su última producción Trece gracias. Cruks vendió 25 mil copias, pero los piratas sacaron 250 mil. "La piratería no nos deja crecer. Con el dinero que se meten podríamos salir al extranjero y mejorar nuestra producción".
La piratería es de escala mundial. Según la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), en 2004 se vendieron 1 200 millones de copias ilegales de discos compactos. Por este auge, la venta de música alrededor del mundo ha disminuido. En Latinoamérica, por ejemplo, las ventas legales solo son el 40% de lo que eran hace ocho años.
Y no es para menos, América Latina es considerada el paraíso de los piratas. Paraguay (99%), Ecuador (98%), México (60%) y Brasil (52%) están en la lista oscura de la IFPI como los que más producen, distribuyen y consumen piratería.
Un ejemplo del efecto devastador de la piratería en la industria musical es el cierre, en 1999, de la Cámara Ecuatoriana del Disco, que se fundó en 1996 con la participación de las 14 entidades de la industria musical, que funcionaban con relativo éxito y rentabilidad.
La Cámara se dedicaba a la lucha contra la piratería y en defensa del autor.
Hoy quedan activas tres disqueras de las que conformaban la organización (Sony, MTM y Universal Music). EMI, BMG, Discos Fuentes, Sonolux, Codiscos, JD Feraud Guzmán (firma ecuatoriana de 90 años de existencia), Emporio Musical, IFESA, Famoso y Jan Music) cerraron sus puertas y dejaron en la calle a miles de empleados, productores, realizadores, técnicos y distribuidores.
casas disqueras
La piratería acaba con Blockbuster en Ecuador
La franquicia de la cadena estadounidense de venta y alquiler de vídeos Blockbuster cerró sus puertas en Ecuador debido a una reducción de sus ventas por el alto índice de piratería, dijo el martes el gerente de la empresa en el país.
La franquicia liquidó el 29 de febrero sus dos últimos locales, tras haber llegado a tener un máximo de cinco en 1995, después de que el auge de los vídeos piratas provocara una caída en sus ventas de entre un 55 y un 60 por ciento a partir del 2002, informa Reuters.
"Se ha tenido una reducción drástica en las ventas, en especial en el 2002, pues empezó la piratería a crecer en forma desmesurada", dijo a Reuters el gerente de la franquicia, Pablo Borja.
Los pocos controles por parte de las autoridades para combatir la piratería, combinados con el bajo coste de los vídeos piratas, agudizaron la crisis de la cadena en el país.
Mientras en Blockbuster una película en estreno se podía alquilar en 3,50 dólares, ya sea en DVD o en VHS, en las calles de Ecuador se puede comprar por un dólar un DVD de cualquiera de las películas que se están estrenando en las salas de cine.
La franquicia sólo vendía en formato VHS y no en DVD. Dependiendo de la película, el precio a la venta del VHS estaba entre los tres y los siete dólares.
Estos son los primeros locales de Blockbuster que se cierran por esta razón en la región, lo que según Borja no afectará a otros países pues es un problema muy puntual del país por carecer de controles efectivos para evitar la venta de los productos piratas.
Karen Raskopf, portavoz de la empresa en Dallas, Texas, aseguró que está situación no es un impedimento para que cualquier otro empresario abra en el futuro un local de la cadena en el país.
Ecuador es considerado como uno de los países exportadores de DVD y CD piratas en Latinoamérica. Sus calles están inundadas de vendedores de estos productos.
Blockbuster, subsidiaria de Viacomy que inició sus operaciones en 1985, tiene 539 locales en Latinoamérica. La empresa, con sede en Dallas, reportó una pérdida en el cuarto trimestre del 2003 de 1.190 millones de dólares.
La franquicia liquidó el 29 de febrero sus dos últimos locales, tras haber llegado a tener un máximo de cinco en 1995, después de que el auge de los vídeos piratas provocara una caída en sus ventas de entre un 55 y un 60 por ciento a partir del 2002, informa Reuters.
"Se ha tenido una reducción drástica en las ventas, en especial en el 2002, pues empezó la piratería a crecer en forma desmesurada", dijo a Reuters el gerente de la franquicia, Pablo Borja.
Los pocos controles por parte de las autoridades para combatir la piratería, combinados con el bajo coste de los vídeos piratas, agudizaron la crisis de la cadena en el país.
Mientras en Blockbuster una película en estreno se podía alquilar en 3,50 dólares, ya sea en DVD o en VHS, en las calles de Ecuador se puede comprar por un dólar un DVD de cualquiera de las películas que se están estrenando en las salas de cine.
La franquicia sólo vendía en formato VHS y no en DVD. Dependiendo de la película, el precio a la venta del VHS estaba entre los tres y los siete dólares.
Estos son los primeros locales de Blockbuster que se cierran por esta razón en la región, lo que según Borja no afectará a otros países pues es un problema muy puntual del país por carecer de controles efectivos para evitar la venta de los productos piratas.
Karen Raskopf, portavoz de la empresa en Dallas, Texas, aseguró que está situación no es un impedimento para que cualquier otro empresario abra en el futuro un local de la cadena en el país.
Ecuador es considerado como uno de los países exportadores de DVD y CD piratas en Latinoamérica. Sus calles están inundadas de vendedores de estos productos.
Blockbuster, subsidiaria de Viacomy que inició sus operaciones en 1985, tiene 539 locales en Latinoamérica. La empresa, con sede en Dallas, reportó una pérdida en el cuarto trimestre del 2003 de 1.190 millones de dólares.